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El agua potable de millones de personas está en riesgo PDF Imprimir E-mail
Ecología - Ambiente
Viernes, 10 de Julio de 2015 11:28

A siete años de la histórica pronunciación de la Justicia sobre el saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo, el polo petroquímico de Dock Sud sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación y una de las menos controladas. Un informe de Greenpeace reveló que los hidrocarburos que se filtran de los tanques del lugar contaminan el suelo y el agua subterránea.


En un nuevo aniversario del fallo histórico de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 8 de julio de 2008, que dispuso la implementación de un plan de saneamiento para toda la cuenca Matanza Riachuelo, la ONG denunció la contaminación del agua subterránea y superficial, así como también la de los suelos de la zona, generada por el derrame de hidrocarburos de las destilerías petroquímicas de mayor tamaño del Polo: Shell CAPSA, YPF y Dapsa.

“La principal contaminación del Riachuelo está en el Polo, y la demanda que llegó a la Corte se originó ahí; las autoridades no pueden soslayar la contaminación de las industrias petroquímicas si quieren cumplir y hacer honor al fallo”, declaró Martín Prieto, Director Ejecutivo de Greenpeace en Argentina.

De acuerdo al informe, los tanques que almacenan los hidrocarburos tienen 80 años de antigüedad y están en pésimo estado de conservación, lo que provoca que el contenido se filtre y llegue al agua subterránea. El nivel freático, primer nivel de agua subterránea, ya está contaminado.

En documentos anteriores, los ambientalistas habían alertado sobre los altos niveles de contaminación del agua por efluentes industriales de la cuenca que, de acuerdo a los monitoreos oficiales, no evidencian ningún avance.

Si bien los registros de contaminación por hidrocarburos (nafta, gasoil, químicos, lubricantes) datan de hace más de 20 años, los ambientalistas denuncian que las mediciones actuales están fuera del área de contaminación y no miden impactos en acuíferos profundos y superficiales.

“Los controles no son eficientes, básicamente porque las empresas contaminan en un lugar y la ACUMAR mira en otro”, dijo Prieto.

Greenpeace exige a la ACUMAR y a los tres gobiernos con responsabilidad política sobre la cuenca Matanza Riachuelo –Nación, Ciudad y Provincia- que implementen las medidas necesarias para frenar la contaminación por hidrocarburos de las empresas petroquímicas y se apliquen controles efectivos dentro del Polo.