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Sigue creciendo el deterioro de las condiciones laborales PDF Imprimir E-mail
Sociedad - Economía
Sábado, 22 de Noviembre de 2014 16:12

En un contexto recesivo como el actual, la tasa de desempleo volvió a incrementarse en términos interanuales. En el transcurso de la tercera semana de noviembre, según dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la tasa de desempleo alcanzó al 7,5% de la población económicamente activa (PEA) en el tercer trimestre del año.

Este registro representa un aumento mínimo de 0,03 puntos porcentuales (p.p.) con respecto al segundo trimestre, pero de 0,7 puntos con relación a un año atrás, cuando se ubicaba en un 6,8%. De esta manera, en las zonas urbanas relevadas por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la cantidad de personas que buscan empleo activamente y no logran insertarse en el mercado laboral ascendió a 895 mil, registrando un aumento de 91 mil en la comparación con el mismo trimestre de 2013, guarismo que, extrapolado a todo el país, equivale a un incremento de 137 mil desempleados, sumando un total de cerca de 1,4 millones desocupados en todo el territorio argentino.

Se acentuó la destrucción de puestos de trabajo, llevando a la tasa de empleo a su nivel más bajo desde comienzos del año 2006. En lo que va de 2014, se habrían perdido unos 109 mil puestos de trabajo si se lo compara con el último trimestre de 2013 en los centros urbanos cubiertos por la EPH, lo que equivale a una destrucción de más de 275 mil empleos a nivel país.

Como resultado de lo anterior, la tasa de empleo (u ocupación) cayó al 41,3%, su nivel más bajo en los últimos ocho años, ubicándose 0,1 puntos por debajo del trimestre previo y 1,6 puntos detrás de lo registrado un año atrás, en lo que fue su quinta baja interanual consecutiva. El incremento en la tasa de desempleo hubiera sido mayor de no mediar una caída de la tasa de actividad (población económicamente activa).

Durante el tercer trimestre de 2014, la tasa de actividad (es decir, el porcentaje de población que trabaja sumado a aquella que no cuenta con un empleo y lo busca activamente) fue la menor de la última década, representando al 44,7% de la población total relevada por la EPH.

Así, de acuerdo a las estadísticas oficiales, el impacto de la caída de la tasa de ocupación sobre el desempleo fue amortiguado por la gente que se retiró del mercado de trabajo, dejando de buscar activamente un empleo. No deja de resultar llamativa la altísima correlación entre las tasas de actividad y empleo, lo cual despierta dudas entre los analistas respecto de la precisión de las cifras oficiales de desocupación, habida cuenta que desde que la economía ingreso en una fase de estancamiento y posterior caída, con previsibles impactos sobre la tasa de empleo, la tasa de actividad tendió a compensar estos movimientos, llevando la correlación entre ambas variables a niveles muy superiores a su media histórica.

Más concretamente, la correlación entre las tasas de actividad y empleo del mercado de trabajo divulgado por el INDEC, pasó de cerca de 60% entre los años 2003 y 2010, a un 95% desde 2011 en adelante. En este marco, suponiendo que la tasa de actividad se mantuviera hoy en torno a su promedio 2003-10 (46%), la contracción reciente del empleo hubiera dado lugar a un incremento de la tasa de desempleo hasta niveles del 10,3%, superiores a los vigentes durante la crisis global de 2008-09.

Incluso considerando las estadísticas del INDEC, Argentina se ubica entre los países con mayor desempleo de la región. Si bien la actual tasa de desocupación se encuentra en niveles históricamente bajos, si se compara con el resto de los países de la región, Argentina se sitúa entre las tres economías con mayor desempleo, ubicándose sólo detrás de Colombia y Venezuela, teniendo en cuenta las estimaciones oficiales, a la vez que lideraría el podio si se consideraran cálculos alternativos, como los que contemplan una PEA promedio histórica.

En este sentido, a pesar del crecimiento del nivel de actividad económica de los últimos diez años, la Argentina no ha podido igualar el desempeño del resto de los países de la región, mostrando que gran parte de nuestros vecinos han sabido aprovechar de mejor manera un contexto internacional muy favorable. Más aún, no solamente considerando el principal indicador del mercado laboral nuestro país es uno de los peor rankeados de Latinoamérica, sino que también tomando en consideración los indicadores de actividad e inflación, la performance de Argentina sólo resulta comparable a la de Venezuela.

Otro indicador que muestra la desmejora de las variables laborales es la tasa de subocupación. Durante el tercer trimestre del año, el subempleo registró un aumento de 0,5 p.p. con respecto al mismo trimestre de 2013, pese a exhibir una leve baja de 0,2 puntos con respecto al trimestre previo. Por su parte, la tasa de subocupación demandante (correspondiente a aquellas personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias, están dispuestos a trabajar más horas y buscan activamente otra ocupación) creció de un 5,8% durante el tercer trimestre de 2013 al 6,3% durante el tercer trimestre de este año.

Paralelamente, la tasa de suspensiones se encuentra en los niveles más elevados desde la crisis de 2009 y las expectativas de los empresarios empeoran. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, la proporción de suspensiones alcanzó a 7 cada 1.000 trabajadores en promedio durante el tercer trimestre, el nivel más elevado desde mediados del 2009, cuando se sufrió el impacto de la última gran crisis internacional. Mirando para adelante, las expectativas de los empresarios desmejoran, considerando que aproximadamente el 4,1% de las empresas consultadas espera que su dotación disminuya durante el último trimestre del año, mientras que el 13,9% piensa que las horas trabajadas disminuirán durante el mismo período.

Adicionalmente, según datos del Ministerio de Trabajo, durante el tercer trimestre del año el empleo registrado se contrajo nuevamente en un amplio espectro de sectores. La semana pasada, el Ministerio de Trabajo de la Nación dio a conocer la situación actual del empleo en el sector formal de la economía. En la apertura por rama de actividad se observó una caída del 3,8% en la dotación de trabajadores de construcción (actividad que acumula de esta manera 11 trimestres consecutivos de caídas), seguida por electricidad, gas y agua (-3,6%) y comercio (-1,3%), siendo algunas de estas las actividades más golpeadas por el actual escenario recesivo.

Por último, el sector público sigue creciendo como empleador del sector formal. La rama servicios comunales, sociales y personales, donde el peso del sector público es de importancia, aumentó su dotación en 3,4% durante el tercer trimestre con respecto al mismo período del año anterior. Adicionalmente, según datos que se desprenden del informe de Distribución Funcional del Ingreso, elaborado por la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del INDEC, al segundo semestre (último informe disponible), el sector público aumentó en 4,5% la cantidad de puestos declarados con respecto al mismo semestre del 2013, mientras que el sector privado se contrajo un 0,2% durante el mismo período. Este fenómeno se combina con la segunda inflación más alta del mundo y con salarios reales en franco deterioro. Según los últimos datos disponibles, los salarios reales de los trabajadores formales privados sufren el mayor retroceso de la última década, perdiendo un 6% con respecto al mismo mes del 2013, lo cual afecta la demanda de bienes y servicios, profundizando el ciclo recesivo.

Fuente: BCBA - Informe Económico Semanal Nro 311