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Enrique Santos Discépolo PDF Imprimir E-mail
Sociedad - Homenajes
Martes, 27 de Marzo de 2012 08:17

Enrique Santos Discépolo nació el 27 de marzo de 1901 y murió el 23 de diciembre de 1951. Pero esos son datos estadísticos. Discepolín sigue como un duende entre nosotros. El Payador Urbano, Mario Rojman, ofrece su homenaje al gran creador. Y como no podía ser de otra manera, lo hace en verso. En unas décimas que describen y recorren magistralmente una vida más que singular. Y como si fuera poco, toma prestado un fragmento de Discepolín, el tango de Homero Manzi.


"La gente se te arrima con su montón de penas
y tu las acaricias casi con un temblor...
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquel no tuvo suerte y esta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al toque de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín...
No ves que están bailando?
No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín..."
 
fragmento de "Discepolín"
de Homero Manzi.

 
Enrique Santos Discépolo:
27 de marzo de 1901- 23 de diciembre de 1951

“Enrique Santos Discépolo”
 
Discépolo, Enrique Santos,
nos hizo un rotundo escrache
en su tango “Cambalache”,
allá por el treinta y tantos;
sobrevolando el espanto
desgranó su profecía.
Doctor en sabiduría,
su legado fue profundo:
Nos vaticinó que el mundo,
fue y será una porquería.

Gran filósofo y poeta,
supo legar a su gente
más que la imagen latente
de su esmirriada silueta.
Vistió al tango de etiqueta,
le dio distinción, donaire,
y dejó como al desgaire
su jalón para la historia
con tangos como “Victoria”
o “Cafetín de Buenos Aires”.

En “Canción desesperada”,
“Infamia”, “Martirio”, “Uno”,
o en su “Justo el 31”
nos dejó su alma grabada.
“Yira Yira”, otra pegada,
digna de toda alabanza,
y a modo de contradanza,
como en un abracadabra,
nos ha dejao “Sin palabras”
su tango “Tres esperanzas”.

Hubo un antes y un después
del genial Enrique Santos,
quien sufriendo desencantos
pudo ser parte y ser juez.
En este mundo al revés
supo ejercer su autarquía;
hasta que cansado un día
de chantas y de perversos,
se fue y nos dejó en sus versos
toda la filosofía.


Mario Rojman “EL PAYADOR URBANO”

Hijo de agricultores, nació en la Colonia “Palmar-Yatay”, cerca del pueblo Ubajay, Departamento de Colón, Provincia de Entre Ríos.  De niño, llamaron su atención aquellos poetas repentinos, payadores como José Betinoti, Gabino Ezeiza y muchos otros, argentinos y uruguayos, que fueron adentrándolo en su tradicional estilo.  Adoslescente ya, se vino a vivir a la gran urbe, Buenos Aires, donde supo familiarizarse con su música y su poesía.  Más allá de su profundo amor por esta ciudad, conserva intacto su hondo sentir provinciano y entrañable apego a su patria chica.  De allí que es primero payador y luego, urbano.
En su primer libro “Del samovar al saquito”, en el que la décima ocupa un lugar destacado, se pueden hallar algunos sonetos, estilo poético que no le es ajeno. En su segunda publicación “De Fierro somos” escrito en sextinas , nos dibuja una acuarela del hombre de nuestros tiempos.
Rojman, fue columnista en diversos programas de Radio Nacional, Radio Continenetal, entre otros medios nacionales.  El historiador Fermín Chávez, incluyó en su publicación: “Historia y Antología de la Poesía Gauchesca”, la biografía de “El Payador Urbano”.
Se ha presentado en diversos escenarios de la Argentina, Perú y España.