Traducir sitio

Osvaldo Bayer, del homenaje al olvido PDF Imprimir E-mail
Sociedad - Homenajes
Martes, 04 de Junio de 2013 17:28

El escritor Osvaldo Bayer fue distinguido nuevamente en la Legislatura porteña, que ya lo había declarado Ciudadano Ilustre en 2003. “Osvaldo es una figura de lujo de la ética y las letras, al servicio de los derechos humanos de ayer y de hoy”, dijo el legislador Alejandro Bodart  durante el acto realizado en el salón Perón, colmado por militantes y seguidores de Bayer.

El escritor agradeció el reconocimiento y se manifestó en contra de que Julio A. Roca "tenga este monumento tan grande en un lugar tan privilegiado (Avenida Julio A. Roca, Diagonal sur y Perú de esta ciudad), mientras San Martín tiene un monumento pequeño en el barrio de Retiro", continuó reflexionando y se preguntó por qué "en las escuelas no se dan a conocer documentos de Mariano Moreno, Manuel Belgrano o Juan José Castelli". Además siguió afirmando que "no hay democracia mientras haya villas miseria", luego de referirse a las condiciones de extrema pobreza en la que viven tantas personas, por ejemplo, en la villa 31 ubicada en Retiro.

El encuentro fue conducido por el periodista Herman Schiller y participó también Marcelo Valko, autor del libro Los indios invisibles del Malón de la Paz. Al cierre, el grupo Club Artístico Libertad entonó algunas canciones republicanas de la guerra civil española.

Finalizado el acto y tras el fervor casi revolucionario la concurrencia se desconcentró y el anciano escritor pidió al personal de seguridad que llamaran un taxi para retirarse del lugar. Pero el coche de alquiler se demoró y Osvaldo Bayer esperó solo y de pie en la peatonal Perú. Miraba hacia el monumento a Roca como batiéndose a duelo hasta la eternidad. Entonces desde la Legislatura alguien le acercó una silla.

Alguien que no estuvo en el acto de homenaje, alguien que, tal vez, no comulgue con la ideología de Bayer, pero que seguramente sabe reconocer el valor intelectual de ese hombre mayor, cansado y solo que espera por un taxi.
 
Al final, uno lo reconoció. Y varios lo olvidaron.