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“Se trata de tocar y no de pasar las notas”. PDF Imprimir E-mail
Arte - Música
Miércoles, 08 de Abril de 2015 22:16

La joven pianista paraguaya Chiara D´Odorico se presenta el sábado 11 de abril a las 19:00 en el Museo Fernández Blanco, Suipacha 1422, con entrada libre y gratuita. A su arribo a Buenos Aires conversó con InfoUrba. Aquí los pasajes relevantes del encuentro con esta destacada intérprete que a los 24 años ya tiene una trayectoria internacional.
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El encuentro fue en un bar tradicional del centro porteño, donde todavía se sirve café de filtro y el aroma de la molienda acompaña a los parroquianos. La presencia del productor artístico cultural Ovidio Ottaviano, paraguayo residente en la Argentina, es la referencia más que necesaria. En la presentación Chiara saluda con un beso en cada mejilla, como se hace en Paraguay, sonríe y ensaya una disculpa: “Todavía tengo el chip en Asunción”. “Empecé a estudiar piano a los 4 años”, dice Chiara D´Odorico y aclara que su mamá es profesora y tiene en Asunción un conservatorio que está junto a la casa familiar. Se llega hasta allí con solo pasar una puerta. “Aprendí a hablar, leer, escribir junto con la música, era como un segundo idioma. Era un juego”.

Estudiar música no era una obligación, pero era una posibilidad muy grande, estaba ahí, como en la casa. "Y siempre tuve el apoyo de mi madre en el aprendizaje. Tenía mis clases en el Conservatorio Clave de Sol como los otros estudiante”.

En ese marco, Chiara estudió piano durante 20 años, desde los 4 a los 24 actuales, y también violín y violoncello durante 5 años cada instrumento. Cree que “no se deja de estudiar nunca” si el intérprete está dispuesto a seguir perfeccionándose.
“Entreno entre 6 y 8 horas por día”, dice Chiara. Y el uso de esa palabra llama la atención. Ella explica que en su visión, estudio, entrenamiento y ensayo son sinónimos, aunque pueden referirse a distintos planos.

Dice que para un intérprete, que debe conocer varias obras, el tiempo de estudio en el instrumento es importante, pero que la calidad de ese tiempo es determinante. Y compara su tarea con la de un deportista de alto rendimiento: “Un futbolista primero trota, corre, hace jueguitos y luego enfrenta el partido”. Hay un paso a paso y distintas intensidades, también son necesarios ejercicios de estiramiento, elongación y tonicidad muscular.

“Hay trabajo físico y mental, hay entrenamiento”, enfatiza. Y explica: “El trabajo mental no se puede acumular hora tras hora, se debe distribuir a lo largo del día, hay que saber descansar física y mentalmente para poder volver al estudio en buenas condiciones”. “Algo que hoy no se pudo hacer o no salió bien después de mucho esfuerzo, seguramente mañana saldrá en los primeros intentos”, sostiene.

Algunos creen que el intérprete solista re elabora la obra mientras que el músico de orquesta sigue la partitura. Para Chiara D´Odorico es necesaria la conjunción, el equilibrio, la sumatoria de tres estados: alma, cuerpo y mente para tocar a pleno ante el público. El intérprete comulga con el instrumento.

“Una obra no suena igual todas las veces que uno la toca, aunque tal vez los más grandes puedan lograrlo. Hay factores que te hacen cambiar en cada presentación. Por eso el intérprete tiene que pasar por distintas vivencias. No se trata de ejecutar los puntitos negros de la partitura, sino de sentir lo que esa obra tiene de particular. Se trata de tocar y no de pasar las notas.

Para Chiara “la memoria es lo menos complicado. El trabajo es entender, resolver los problemas, sacar la obra, interpretarla y presentarla al público. En ese proceso el intérprete incorpora la obra”.

La historia familiar cuenta que a la semana de vida, Chiara acompañaba a su mamá que ya había vuelto a dar clases de música. Ella desde su cuna móvil escuchaba y la música fue entrando en su ser.  Ahora sale de ella y desde el piano deslumbra a quienes la escuchan. Ella ejecuta el piano con sus manos, pero la música viene de todo su cuerpo. Viene también de su espíritu y de su gran concentración mental. Una conjunción que la convierte en una intérprete exquisitamente diferente.

Cuando está Asunción, cada vez menos tiempo, Chiara dispone de un piano de cola que pertenece a Clave de Sol, el Conservatorio de la familia. Cuando viaja, siempre lo hace acompañada de su piano eléctrico, que tiene un lugar destacado en el equipaje.

El apellido D´Odorico es originario de San Quirino, Udine, en el norte de Italia. De allí llegaron sus abuelos a la capital del Paraguay. Su madre es una paulista que, en la adolescencia, dejó Brasil para instalarse en Asunción.

Entrevista: César Sánchez