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La democracia que supimos conseguir PDF Imprimir E-mail
Opinión - Tribuna
Miércoles, 30 de Octubre de 2013 19:55

Escribe Paula Oliveto (*)

En la historia de una sociedad 30 años no es nada, o puede ser un lapso muy corto. Pero en la historia de la Argentina de finales del sigo XX y principios del XXI, 30 años de democracia han sido tanto, o más, de lo que uno puede imaginar.

Son tres décadas de construcción partiendo desde la nada. Porque la última dictadura se empeñó en destruir hasta los cimientos el edificio de la democracia y las instituciones. Y desde allí se tuvo que comenzar en 1983. Con una sociedad dispuesta a crecer en paz y en armonía y con un líder que quiso, supo y pudo rescatar los valores que encolumnaron al pueblo hacia su recuperación.

La apelación a la vida, a la justicia, a la libertad, a la paz, al respeto por la disidencia y al esfuerzo mancomunado que protagonizó Raúl Alfonsín en su camino hacia la elección del 30 de octubre de 1983, que lo consagró como Presidente de la República, marcaron para siempre una página de nuestra historia.

Aquella oración laica con la que cerraba sus actos proselitistas recitando el Preámbulo de la Constitución Nacional era la encarnación de la República. Más que un hombre, más que un Presidente, Alfonsín fue un símbolo y un estandarte para una sociedad que necesitaba levantase y andar hacia la luz para dejar la oscuridad del horror. Pero manteniendo viva la memoria, para no repetir los errores.

Han pasado 30 años de ese punto de inflexión. La democracia como forma de vida está consolidada. Ese objetivo está cumplido. Pero también la democracia como sistema político está en deuda con la sociedad porque no ha podido desterrar la corrupción, porque no ha sabido eliminar la deuda social y porque no ha querido convertir a la transparencia en su bandera de lucha.

Con sus defectos y sus falencias. La Democracia está entre nosotros desde el '83, y como se decía en aquella época, vino para quedarse. Es momento de celebrarla, de reforzar la República y de afianzar la Justicia.

(*) Paula Oliveto es Legisladora electa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (UNEN)