Socializar la Herencia Difusa, un libro de Mario Mazzitelli PDF Imprimir E-mail
País - Política
Martes, 15 de Abril de 2014 11:23

El dirigente socialista Mario Mazzitelli presenta su libro “Socializar la Herencia Difusa”, una propuesta concreta y realizable para erradicar la indigencia y la pobreza en la Argentina, el miércoles 23 de abril a las 18:00 en el Salón San Martín de la Legislatura porteña, Perú 160, Ciudad de Buenos Aires.

“Si dudas, es una iniciativa, además de revolucionaria, superadora respecto de todas aquellas políticas sociales practicadas hasta aquí y forma parte del núcleo de una de las columnas vertebrales de un proyecto de país para los próximos años”, asegura el autor, que es dirigente del Partido Socialista Auténtico en UNEN.

El primer concepto, absolutamente novedoso, que incorpora el libro de Mario Mazzitelli es la “Herencia Difusa”,  una herencia común cuyo origen son todas las generaciones pasadas y de la que todos, por igual, somos beneficiarios. Se trata de todos los bienes y conocimientos, provenientes de generaciones anteriores, que no tienen un heredero inmediato; que existen en nuestra sociedad, tenemos acceso a ellos y nadie podría reclamarlos como propios. Su particularidad es que los usamos para crear nuevos bienes y servicios, es decir nuevos valores. Y una parte del valor que va a integrar el nuevo “bien o servicio” proviene de esos conocimientos y bienes heredados que, como dijimos, no son de nadie en particular, sino de todos.

“Esta herencia difusa, al quedar subrepticiamente incorporada al valor de los nuevos bienes y servicios, se la privatiza indebidamente; o sea, es apropiada por una minoría en detrimento del conjunto social. Creo que es tiempo de socializarla y,  por lo tanto, no sería un acto de beneficencia o caridad, sino un estricto e inexcusable acto de Justicia”, explica Mazzitelli.

El otro concepto que aborda el libro es el del “Ingreso Básico Universal (IBU)”; una herramienta sencilla, flexible, que se puede aplicar progresivamente y que cambia radicalmente las políticas sociales aplicadas hasta hoy; porque no está focalizada en los pobres, sino que es de carácter universal para erradicar la indigencia y la pobreza.

Este tipo de instrumentos vienen trabajándose desde hace tiempo en nuestro país y en el mundo, y ha recibido el apoyo de referentes políticos tan disímiles como Juan Carlos Coral, Pino Solanas, Elisa Carrió, Eduardo Duhalde o Alfonso Prat Gay; también de la Central de Trabajadores Argentinos. Este debate está abierto en España, Suiza, Brasil, Uruguay, Venezuela y muchos países más. Por su parte, el Parlamento Latinoamericano ya se pronunció a favor y elaboró un modelo de Ley.

El IBU consiste en distribuir en forma igualitaria entre todos los argentinos, residentes en el país, el 12,5% del PBI. En 2007, la ayuda social fue del 10,3 % del PBI y, en 2012, del 15,3%. Si bien esta propuesta eleva el porcentaje, permitiría disminuir gastos burocráticos, eliminar el clientelismo, la elevación social de un 60% de la población, mayor y mejor mercado interno, entre otros aspectos. Según los cálculos expuestos en el libro, cada argentino residente en el país, estaría recibiendo unos 780 pesos mensuales -la Asignación por Hijo hoy es de unos 400 pesos por mes-. “Lo recibirían todos los habitantes, por eso es universal. No discrimina, no está condicionado. No se lo pierde si se consigue trabajo y lo recibe el hombre y la mujer, al año de edad y a los 80 años. En Buenos Aires y en la Quiaca. Pertenezca a la clase social a la que pertenezca. Porque no es una dádiva sino un derecho legítimo”, explica el capítulo dedicado a esta herramienta.

La implementación de la Asignación Universal por Hijo, el plan Progresar y las 2 millones de jubilaciones para aquellos que no tuvieron los aportes en regla, son admitidos por la población y abren un camino para que este tipo de propuestas sean entendidas y apropiadas por el conjunto de la sociedad. El momento histórico es propicio para que la socialización de la herencia difusa a través del Ingreso Básico Universal se imponga en el debate de la agenda política.

El escenario en que se inscribe (y se escribe) “Socializar la Herencia Difusa”

La desigualdad social a escala mundial está en una de las cumbres más altas de la historia. Una paradoja: El nivel productivo alcanzado no tiene precedentes; tenemos más bienes y servicios per cápita que en ninguna época anterior. Pero la avaricia de unos pocos es infinita y produce situaciones de injusticia de magnitud descomunal. Un informe elaborado por Oxfam para el Foro Económico Mundial de Davos -que se reunió enero de este año- señaló que la mitad de la renta mundial está en manos del 1% más rico de la humanidad y la fortuna de ese 1% es 65 veces la riqueza que posee el 50% más pobre de la población mundial. La riqueza de los 3.500 millones de habitantes más pobres  es equiparable a la riqueza de las 85 personas más ricas del planeta. Para darnos una idea: si a estos segundos los ponemos en una fila a 1 metro de  distancia y sumáramos a sus familias, con seguridad no alcanzarían las 10 cuadras; mientras que el otro grupo en fila estaría dando 88 vueltas alrededor del mundo.


En la Argentina

- El 40% de los trabajadores está en negro.

- El 70% de los trabajadores ocupados cobra menos de $ 5.000-; es decir, no cubre las  necesidades básicas.

- El 77% de los jubilados y pensionados cobran menos de $ 2.500- (La canasta elaborada por la defensoría de la tercera edad calcula en unos $ 5.000 por mes el ingreso necesario para cubrir las necesidades más apremiantes).

- En los últimos dos años casi no se crearon nuevos empleos en el sector privado (por el contrario, se estima que durante el 2013, se perdieron 200.000 puestos de trabajo).

- Según un informe realizado por el Observatorio Social de la UCA, la pobreza afecta a un tercio de la población, aproximadamente (O sea, Uno de cada tres argentinos es pobre).

- La mayoría de los pobres son niños, adolescentes y jóvenes.

- El 10% de los niños sufre riesgo alimentario.

Mario Mazzitelli de perfil

En 1971, en tiempos de dictadura militar, Mario Mazzilelli tenía 14 años. A esa edad concurrió a la Casa del Pueblo donde conoció a Enrique Inda, Héctor Polino y Alicia Moreau de Justo y se afilió al Partido Socialista Argentino, hoy Partido Socialista Auténtico (PSA). A partir de allí luchó incansablemente contra el autoritarismo de esos años y continuaría haciéndolo contra el nuevo período dictatorial que se instalaría en el país a partir de 1976.

Cursa sus estudios secundarios como técnico mecánico en el ENET N° 1 de Haedo, “Jorge Newbery”. En 1973 fue elegido presidente del Centro de Estudiantes.

Con la vuelta a la democracia en 1983 participó en la organización de la Agrupación Municipal Socialista Auténtica de Morón. Fue protagonista en cada año de vida democrática y candidato en varias oportunidades. Ya en el nuevo milenio en el PSA fue elegido Secretario General.

Después de la crisis financiera, económica institucional y de representación del año 2001 desde el PSA, se profundiza el debate en torno a temas como: la distribución de la riqueza, la deuda externa o el rol del Estado. En el año 2002 es elegido candidato a presidente de la Nación por el PSA para las elecciones de abril de 2003.

En 2007  junto a Pino Solanas y otros compañeros participa del desarrollo del Movimiento Proyecto Sur.

Desde su lugar en el PSA, continúa trabajando junto a otras fuerzas políticas, en la construcción de una alternativa política nacional.

Tiene una vasta trayectoria en la elaboración de propuestas, entre las que se destaca el trabajo realizado junto a reconocidos científicos para erradicar el mal de Chagas de la Argentina.