El sonido del silencio y el rabo de nube PDF Imprimir E-mail
País - Política
Jueves, 19 de Febrero de 2015 17:19

Escribe Guillermo Saldomando
Un clásico libro relacionado con la novela de no ficción y el llamado Nuevo Periodismo, escrito por el célebre escritor Norman Mailer, Los Ejércitos de la Noche hacía referencia a una marcha pacifista realizada en Washington en los años sesenta.
En esa narración, premiada con un Pulitzer, el autor se desdoblaba en el personaje Mailer para describir, contar y vivir la marcha desde dentro.

Salvando las distancias, Saldomando se sintió imbuido del espíritu de Mailer al caminar junto a una inmensa concurrencia bajo la lluvia porteña para homenajear al fiscal Nisman y reclamar Justicia.

Saldomando pudo ver gente de todas las edades y condición social, ancianos, jóvenes, parejas, oficinistas, deportistas, amas de casa, llegados de todos los rincones aledaños para reclamar el fin de la impunidad y por la defensa de la institucionalidad en la Argentina.

A pesar de que algunos quisieron amedrentar o descalificar la organización de la llamada Marcha del Silencio, héroes anónimos, cotidianos, ciudadanos de a pie caminaron con el mayor de los respetos bajo el agua para afirmar con su presencia que una muerte no puede quedar impune y una investigación trunca.

Familiares del fiscal muerto, sus pares que convocaron a la manifestación y un abanico múltiple de dirigentes políticos y gremiales optaron por un ajustado bajo perfil.

El protagonista del 18F fue el sonido del silencio. Un sonido que Saldomando ciudadano pudo captar a cada paso sobre el pavimento mojado de la testimonial Avenida de Mayo. Un sonido silencioso, respetuoso y monocorde que exigía Justicia y Nunca Más.

Una ola gigante de cientos de miles de paraguas dio un tono aún más épico a la jornada, ya de por sí, histórica.

Nada volverá a ser igual. Al alejarse del acto, en plena desconcentración, Saldomando sintió en carne propia, que tal vez, no todo esté perdido en la Argentina y que, quizás, cuando escampe, un rabo de nube liberador y certero, se llevaría todo lo feo para siempre.

Fotos: Gentileza Pablo Aharonian